lunes, 20 de junio de 2011

PARA DESARROLLAR LA RESILIENCIA.

La RESILIENCIA es un tema que está siendo estudiado por distintas universidades en el mundo. Puede definirse en forma sencilla como “la capacidad de una persona de hacer las cosas bien, pese a las condiciones de vida adversas y a las frustraciones, para superarlas y salir de ellas fortalecido o incluso transformado”.
Es una capacidad necesaria para vivir la vida en forma satisfactoria, independiente de las circunstancias que a uno le tocan en la vida.

Esta habilidad no es algo innato: se aprende. Cada uno de nosotros puede entonces hacer esfuerzos por desarrollar la resiliencia en la vida. Por supuesto, no es fácil, pero es una herramienta hermosa para vivir y disfrutar su existencia.

Revisando en internet, encontré hace algún tiempo en  inglés esta guía para educar la resiliencia, tanto en uno mismo como en los demás. Les entrego una síntesis de lo que ahí aparece para que puedan comentarla y, porque no, aplicarla a cada uno.

 Para desarrollar la resiliencia se recomienda:


1.  Mejorar los contactos y relaciones humanas de cada uno.
Para esto es necesario mantener los vínculos que se tienen con la familia y los amigos. Si están lejos, buscar la manera de no perder la comunicación con ellos. Muchas veces son el refugio que tenemos para enfrentar las cosas.

En el caso que las relaciones se hayan quebrado, tratar de recomponerlas. Si definitivamente no se puede hacer nada; lamentarlo y seguir adelante. Quizá no se pueda mantener el vínculo con toda la familia, pero quizá con algunos. Lo importante es no quedarse solo y tener apoyos.

En este sentido es necesario aprender dos habilidades: dar apoyo a nuestros cercanos (escucharlos, ayudarlos, regalarles cosas, etc.), y aprender a aceptar ayuda. Por fácil que parezca esto último, hay gente que le cuesta, y se encierran en sus propios problemas. 

Uno se da cuenta de que esto no se cumple cuando:

La persona se aleja de su familia y/o amigos.
Aparece la envidia cuando personas cercanas a uno progresan.
Como ya lo señalé, a la persona le cuesta aceptar la ayuda de los demás.


2.  Evitar ver las crisis como problemas insuperables.
Se trata de aprender a aceptar el hecho de que no se pueden cambiar los hechos estresantes, pero se puede cambiar la forma como se interpretan y se responde ante ellos. Hay situaciones en la vida que no se pueden cambiar, pero uno puede entenderlas distinto: por ejemplo cuando fallece alguien que queremos mucho no podemos arreglar la situación, pero sí podemos darle algún sentido, por ejemplo: si somos creyentes creemos que está en una vida mejor, creer que el destino o la misión del otro ya se cumplió, o simplemente pensar que la otra persona descansa de los sufrimientos que le tocó en la vida.

 Uno se da cuenta de que esto no se cumple cuando:

La persona vive con un sentimiento de angustia y ansiedad, y se paraliza ante las situaciones difíciles.
También se tienden a usar palabras totalizantes, en que la situación es al “todo o nada”: Jamás, nadie, nunca…
La persona se queja constantemente, sin actuar por resolver los problemas.

 3.  Aceptar el cambio como parte de la vida.

Este es un aprendizaje difícil para uno, sobretodo cuando ya se cumplen más años: hay que aceptar las circunstancias que no se pueden cambiar: como que los niños crecen, que uno debe dejar un trabajo, que una relación se rompe, etc. Lo importante es enfocarse en aquellos aspectos de la vida que pueden cambiarse o en los que se disfruta una nueva etapa. Por ejemplo, el jubilado ya no cumple con el trabajo habitual que realizaba hace muchos años, pero puede hacer otras cosas, o el mismo trabajo que le gustaba antes con un ritmo distinto.
Algunos cambios son parte necesaria de la vida, por que te llevan a desarrollarte personalmente.



Uno se da cuenta de que esto no se cumple cuando:

La persona no permite que los otros cambien. Por ejemplo, no aceptar que se cambie el tipo de relación que se tiene con un hijo que pasa a la adolescencia, etapa en que si bien son niños todavía en muchos aspectos, en otros ya necesitan y piden más libertades.
También cuando la persona espera que el otro cambie, para poder ser feliz. El cambio personal es obligación de cada uno.
Simplemente quedarse en el pasado con las fotos de lo que pasó, sin disfrutar el futuro.

4.  Movilizarse hacia metas realistas. 
Se trata de evaluar las propias capacidades y ponerse objetivos concretos y alcanzables.
Implica también el celebrar el logro de cada objetivo en la vida, por pequeño que parezca.



Uno se da cuenta de que esto no se cumple cuando:

La persona vive en constante frustración, aunque tenga logros evidentes y objetivos para el resto de la gente.
Cuando no se aprecian los logros del camino.
Se vive en una constante sensación de no haber tenido éxito.
5.  Tomar acciones decisivas.
Se trata de hacer un plan para solucionar cualquier situación que te ocurre en la vida, y moverse… Que se pueda apreciar que hice intentos por superar los problemas que se pueden arreglar.

Uno se da cuenta de que esto no se cumple cuando:

La gente se inmoviliza.
Cuando los problemas se agravan cada vez más.
También cuando se culpa a uno, a otros o al destino de lo mal que lo paso. La culpa no es de nadie; simplemente es lo que me tocó vivir y lo que tengo que tratar de arreglar.

6.  Buscar oportunidades de autodescubrimiento.

Es necesario conocerse para valorarse, crecer, y relacionarse con los demás.
Esto permite tolerar las frustraciones, aprender de los errores o las caídas, tener una relación fluida con los demás.
No importa el camino que se tome: psicoterapia, yoga, tai chi, meditación, deporte, baile, compartir en grupos, etc. Tampoco importa que sea más de uno, lo importante es conocerse y autoeducarse para enfrentar y disfrutar la vida.


Uno se da cuenta de que esto no se cumple cuando:

            La persona vive con un “vacío espiritual”, y sus decisiones y forma de mirar la vida es muy superficial.
También muchos comienzan un proceso de cuestionamiento de la vida y de la misión personal, sin encontrar sentido a las cosas por mucho tiempo.
La gente vuelve a cometer los mismos errores.


7.  Cultivar una visión positiva de sí mismo.

Se trata de aprender a quererse, a valorar lo que se tiene en vez de llorar por lo que no se tiene, y desarrollar confianza en la propia habilidad de resolver problemas.

Uno se da cuenta de que esto no se cumple cuando:

Se vive en la culpa hacia sí mismo por lo que no resultó.
La persona no se da cuenta que empieza a vivir y guiarse por las opciones y opiniones de otro.
En la vida comienza a deteriorarse progresivamente lo que uno realiza.


8.  Mantener problemas en perspectiva.

Al enfrentar eventos dolorosos, es necesario mantener una perspectiva a largo plazo, o considerar la situación desde un punto de vista más amplio. Por ejemplo, existe un ejercicio en que la persona tiene que ver su vida como si la viera en una película, como una persona distinta. De esa forma se da cuenta si se preocupa de cosas innecesarias o puede ver soluciones que no se le han ocurrido.

Debemos considerar que también muchas veces las soluciones son inesperadas, o no se nos ocurren hasta que vemos todo más ampliamente, a cambiar el punto de vista.

Uno se da cuenta de que esto no se cumple cuando:

Existen en la persona sentimientos de indefensión y pesimismo.

También cuando se culpa a Dios, al mundo, a la humanidad, etc. de sus problemas, en vez de tomarlos simplemente como las pruebas que le tocaron en la vida.


9.  Mantener una actitud optimista.

Se trata de tener esperanza en que cosas buenas nos van a pasar en la vida; de creernos en que muchas cosas cambian para mejor y, por supuesto, también darse cuenta cuando éstas ocurren.  

Uno se da cuenta de que esto no se cumple cuando:

La persona tiende a atraer más problemas.

Cuando no se disfruta la vida, ni los tesoros que se tienen en el momento.

También si la persona no ve las soluciones, aunque estén a la vista…


10. Cuidarse a sí mismo.

Se trata de poner atención en las propias necesidades y sentimientos. Esto lleva a que uno pueda hacer actividades que se disfrutan y relajan. TODOS TENEMOS DERECHO A ESTO.
En esta área debe tenerse en cuenta en forma importante el cuidar el cuerpo, para lo cual sirve cualquier actividad deportiva o física en que se pueda ejercitar regularmente. Esto mantiene la mente y el cuerpo preparados para eventos futuros.


Uno se da cuenta de que esto no se cumple cuando:

La persona aumenta progresivamente su nivel de stress y enfermedades físicas.
Existe falta de energía para enfrentar la vida.
Se sienten cada vez menos herramientas para enfrentar el futuro.